MARTÍ EN FIDEL

Tío Sam es un personaje de dibujo que representa al imperialismo yanqui. |
De David y de Goliat, de Fidel y el imperialismo yanqui, habla una poesía de Mirta Aguirre:
DAVID
Aunque David era chico
-David, Goliat-,
aunque David era chico,
sabía pelear.
Di que te cuenten el cuento
-David, Goliat-,
el del gigante y la isla
-Fidel, Tío Sam-.
Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de las plazas, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo. El viajero hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre. A Bolívar, y a todos los que pelearon como él porque la América fuese del hombre americano. A todos: al héroe famoso, y al último soldado, que es un héroe desconocido. Hasta hermosos de cuerpo se vuelven los hombres que pelean por ver libre a su patria.
Seguramente sabes que este es el comienzo de la página de LA EDAD DE ORO que se titula “Tres Héroes”, en la que José Martí nos cuenta de Simón Bolívar, venezolano; de José de San Martín, argentino, y de Miguel Hidalgo, mexicano. Tres hombres que lucharon por la independencia de América.
Los yanquis también se apoderaron de tierras o mandan en ellas, no solo en América, también en África, en Asia... Es como si el mundo no les alcanzara.
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