"LAS NIÑAS DEBEN SABER"
Es domingo por la mañana. Leonor y Mariano dijeron a sus hijos que los llevarían a dar un paseo por el puerto de La Habana.
Los niños contentísimos, han ido a ponerse la ropa de pasear, que no es lujosa, pero está limpia y bien planchada.
Pepe y Leonorcita se visten solos. A María del Carmen la ayuda su hermana, y después van a mirar cómo la mamá viste a Ana, que todavía usa pañales.
En la calle, los padres van uno al lado del otro, con Ana cargada; delante va Pepe que, muy orgulloso, lleva del brazo a sus dos hermanas.
José Martí Pérez (1), aunque solo tiene siete años, sabe cuidar a su mamá y a sus hermanas. Por eso, muchos años después escribió:
“Pero nunca es un niño más bello, que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda.”
Y como quiso tanto a las niñas, les aconsejó:
“Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo; como que es una pena que el hombre tenga que salir a buscar con quién hablar, porque las mujeres de la casa no sepan contar más que de diversiones y de modas.”
Todavía hay algunas niñas que, aunque sepan Matemáticas, Historia, Ciencias Naturales... como no leen mucho y piensan que lo bonito solo está por fuera, siguen teniendo como única conversación “el pitusa” y “las zapatillas”. Y no es bueno para ellas: porque los demás van a pensar que de esto es lo único que saben.
Nadie debe andar con la ropa desarreglada, rota o sucia, porque eso no es bonito y ofende a los demás, pero vamos a recordar otra belleza que escribió Martí:
“Sientan mejor a las jóvenes, flores que diamantes.”
Porque no hay moda más bella que la que nos quede bien y que nosotras aprendamos a inventar, con buen gusto. Esa moda de cada una casi siempre cuesta menos y nos hace parecer más a nosotras mismas.
De la niña convertida en mujer, Martí escribió maravillas, que ni tengo que ayudarte a interpretar.
Son tan claras como los arroyos de la sierra:
“¿Cuál es la fuerza de la vida, y su única raíz, sino el amor de la mujer?”
“Si la educación de los hombres es la forma futura de los pueblos, la educación de la mujer garantiza y anuncia los hombres que de ella han de surgir”.
“Hago lo que debo, y amo a una mujer: luego soy fuerte.”
“...y nadie debe estar triste ni acobardarse, mientras haya libros en las librerías, y luz en el cielo, y amigos, y madres.”
“Las campañas de los pueblos son solo débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer. Pero cuando la mujer se estremece y ayuda(...) anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa, (2) unge (3) la obra con la miel de su cariño la obra es invencible.”
Martí dijo esta verdad preciosa:
“Sin las niñas no se puede vivir
como no puede vivir la tierra sin luz.”
¡VIVAN LAS NIÑAS!
(1) Martí fue el mayor de los hijos de Leonor y Mariano, y el único varón además de Leonor, María del Carmen y Ana, Martí tuvo cuatro hermanas más. Antonia, Rita, Dolores y Pilar.
(2) Que gusta hacer el bien, que es recta, honrada, justa.
(3) Es como decir que quiere ayudar y desea que el trabajo, la tarea en que se trabaja termine bien.
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