
Este abogado y terrateniente bayamés ama la música, la poesía; practica esgrima, equitación, ajedrez..., y como conspira en la sociedad de recreo y en la logia masónica de su ciudad natal es desterrado dos veces. Se va a Manzanillo y el 10 octubre de 1868, en su ingenio la Demajagua, encabeza el alzamiento. Ese día libera a sus esclavos que se unen decididos a luchar.
El 20 de octubre toma Bayamo y crea un gobierno que ayuda a los pobres. Pero el enemigo trata de recuperar la villa y los bayameses la queman antes que entregarla. En la Asamblea de Guáimaro, en abril de 1869, Céspedes es electo Presidente de la República en Armas y sigue combatiendo.
Pero en 1873, por la desunión entre los cubanos, Céspedes es depuesto y se retira a San Lorenzo, sitio intrincado de la Sierra Maestra, donde enseña a leer y escribir a los niños. En 1874 es delatado y cae en combate desigual, pues el Padre de la Patria no permite que sus enemigos lo capturen vivo.