
Este abogado y hacendado conspira en la sociedad de recreo y en la logia masónica de Bayamo junto a Céspedes, Jesús Fornaris, Francisco Maceo Osorio... El 13 de agosto de 1867 funda en su casa el Comité Revolucionario de la ciudad y crea la marcha que titula La Bayamesa.
El 11 de junio de 1868 logra que se toque en la Iglesia Mayor de Bayamo, pero las autoridades se dan cuenta de que es un himno guerrero. El 20 de octubre de 1868, Bayamo es tomada por Carlos Manuel de Céspedes y, en medio de la alegría, los bayameses le piden a Perucho la letra de su marcha.
Entonces, él saca papel y lápiz, cruza una pierna sobre su caballo, ¡y la escribe! Es copiada y cantada por aquel pueblo heroico, que incendió su ciudad antes de entregarla. Y desde entonces los cubanos cantamos con orgullo patriótico el Himno de Bayamo, nuestro vibrante Himno Nacional.