
Nace en Santiago de Cuba, pero vive pocos años en su patria, porque desde joven participa en conspiraciones y es desterrado. Lo llaman el poeta de la libertad, pues se destaca por su poesía, y cuando vive en los Estados Unidos escribe Al Niágara, uno de los grandes poemas de nuestra América.
En México, donde vive con su fiel esposa e hijos, sufre gran pobreza. Allí surge su Himno del desterrado, en el que señala: “¡Cuba! Al fin te verás libre y pura”. Y cuando logra un breve permiso para venir a Cuba, tras trece años de ausencia, tiene que regresar a México, donde muere añorando la patria.
Muchos años después, Martí escribirá de este gran patriota y exquisito poeta: “...había tenido valor para todo, menos para morir sin volver a ver a su madre y a sus palmas”. Heredia es también reconocido como el primer poeta romántico de Latinoamérica.