
Los inicios del tenis de mesa o ping pong mezclan leyenda y realidad. Se cree que este deporte surgió en Inglaterra por 1870. Es posible que allí, por las inclemencias del tiempo, los jugadores del tenis de campo inventaran una especie de tenis en miniatura usando una mesa de billar o de comedor dividida en dos campos.
Como pelotas servían algunas de juegos infantiles o hasta tapones de corcho adaptados y como raquetas las tapas de las cajas de tabacos.
Los partidos pueden ser individuales o dobles (en parejas). Al empezar el juego el sacador tiene solo un intento para el saque; pero si la pelota toca la red y pica en terreno contrario, debe intentarlo de nuevo.
Si algún jugador roza la mesa con cualquier parte de su cuerpo o vestimenta se anotará un punto al contrario. En los partidos de dobles, uno de la pareja debe golpear la bola primero y el otro después. Si un jugador no logra devolver la pelota el contrario se anota un tanto.
El derecho a elegir el orden de servir (sacar), restar (recibir) o el lado de la mesa para comenzar, se decide por sorteo. Se juega a 21 tantos, si hay empate a 20 puntos, se deberá obtener dos tantos de diferencia para triunfar.
El primer campeonato del mundo o competencia oficial se realizó en Londres, Inglaterra, en 1926 y se declaró especialidad olímpica en el año 1977, pero debutó en los juegos de Seúl, Corea, en 1988.
El nombre del juego viene del sonido de ping que hace la pelota al chocar con las raquetas y pong al tocar la mesa.
Las raquetas son de madera cubierta de goma. Cada lado de diferente color. Al comienzo del partido o si cambia el implemento durante este, el jugador la mostrará a su contrincante y al árbitro.
La pelota tiene un diámetro de 40 mm y un peso de 2,7 g.