
Microcycas calocoma A. D C.
Familia: Zamiáceas
Endémica
Antes que emergieran las Antillas ya existían los ancestros de la palma corcho. ¿Te imaginas que las coníferas y los helechos de aquellos tiempos dieron origen a las minas de carbón, y nuestra palma quedó como una representante de aquella época para deleitarnos con su presencia?
Crece únicamente en Pinar del Río, por eso es endémica. Su altura llega a los seis metros y hasta diez también.
Según va creciendo renueva su penacho de hojas verdes oscuras y a lo largo de su tronco va dejando unos anillos que, si los contamos podemos, más o menos, calcular su edad. No tiene flores ni frutos. Presenta conos o estróbilos, femeninos y masculinos, pero no en la misma planta. Las semillas se desarrollan en el cono femenino y el masculino produce el polen.
Ha puesto en aprieto a más de un estudioso y ha confundido a todo aquel que ha querido conocerla en detalle, ¿por qué? porque pertenece a una familia que nada tiene que ver con las palmas, sin embargo hay cierto parecido por su porte.
No es de corcho aunque su tronco es fibroso y blando. Pero hay más. Fíjate en el nombre científico: Microcycas calocoma.
El botánico que la describió pensó que por la forma de la hoja era de la familia de las cycas, pero en realidad, pertenece a las zamiáceas. Como la vio pequeña, la llamó micro, y ella de chica no tiene nada.